Una de las emociones más frecuentes en las adicciones comportamentales es la vergüenza.
“¿Cómo he podido llegar hasta aquí?”
“¿Cómo explico esto?”
“Nadie entendería por qué no puedo parar.”
Muchas personas llegan a terapia convencidas de que su problema es extraño o difícil de comprender.
La terapia de grupo cambia esa experiencia.
Por primera vez, alguien cuenta una situación y otra persona no responde con sorpresa.
Responde:
“A mí también me pasó.”
Ese momento puede ser terapéuticamente muy potente.
La terapia de grupo no consiste en sentarse a contar problemas
Una terapia de grupo bien estructurada tiene objetivos clínicos.
Se trabaja identificación de desencadenantes, prevención de recaídas, regulación emocional, responsabilidad, relaciones y construcción de rutinas.
También existe algo difícil de reproducir en terapia individual: el espejo.
Cuando escuchamos a otra persona justificar una recaída, muchas veces reconocemos nuestros propios argumentos.
Cuando observamos a alguien avanzar, también descubrimos que el cambio es posible.
El valor de la identificación
Las adicciones generan aislamiento.
La persona esconde.
Minimiza.
Evita explicar.
Esto aumenta la vergüenza.
La terapia de grupo introduce una experiencia diferente.
No todo debe explicarse desde cero.
Hay personas que conocen esa sensación.
El impulso.
La negociación mental.
El “solo una vez”.
La culpa posterior.
El miedo a volver a caer.
Compartirlo no elimina la responsabilidad.
Pero reduce el aislamiento.

Grupo e individual no compiten
En CTAC entendemos ambos formatos como herramientas complementarias.
Las primeras fases pueden requerir más trabajo individual.
Después, cuando clínicamente encaja, puede proponerse la incorporación al grupo.
La terapia individual permite profundizar en la historia personal.
El grupo permite trabajar pertenencia, identificación y responsabilidad compartida.
También ayuda a reconstruir habilidades sociales
Algunas conductas adictivas desplazan relaciones.
Una persona puede haber pasado meses aislándose.
Puede haber perdido confianza.
Puede sentir vergüenza.
El grupo también sirve para practicar escucha, expresión emocional y vínculo.
No es simplemente un espacio donde hablar de adicciones.
Es un espacio donde volver a relacionarse sin tener que esconder una parte importante de uno mismo.
Cómo trabajamos los grupos en CTAC
El grupo se incorpora cuando tiene sentido dentro del proceso.
No es obligatorio.
No sustituye automáticamente a la terapia individual.
Forma parte de una intervención flexible.
El objetivo es que la persona pueda aprovechar algo que a veces resulta difícil encontrar fuera del tratamiento:
un espacio donde no tenga que fingir que todo está bien.


